4 pasos para no caer en la trampa de la multitarea

Multitarea

 

¿Sueles presumir de poder hacer varias cosas a la vez?

Si has respondido afirmativamente a la pregunta anterior, lee con atención el resto del artículo.

Hace algunos años yo también presumía de hacer varias cosas a la vez, y para mi, desde luego era una ventaja, podía hacer varias cosas a la vez en el trabajo y también en casa.

Sin embargo, también era la época en la que me acompañaban ciertos sentimientos digamos incómodos: cansancio, sensación de prisa, inquietud, cierta incomodidad como de no estar centrada o en mi sitio. Bueno como ves sensaciones nada agradables, eso sí, yo era súper eficaz.

Y cierto día, empiezo a darme cuenta de todo eso que me acompaña, fue como si de repente, mirara hacia atrás y me dijera, ¡qué barbaridad! todo lo que arrastro. Porque esa es la palabra que mejor lo define, arrastrar, o tirar de todas esas emociones y sensaciones que nos desagradan, mientras estamos en la multitarea.

Así que como en casi todo lo importante en la vida, me paro, pienso, lo medito, tomo nota de las emociones y sensaciones que me produce y me pongo en acción. El resultado es el siguiente, me dije: A partir de ahora no voy a correr. Voy a borrar la prisa de mi vida. Son dos afirmaciones potentes, te lo aseguro.

No creas que esto se hace de repente, no, es un proceso y también es un resultado.

Cuando hacemos muchas cosas a la vez, tenemos sensación de rapidez pero es una sensación que no te deja satisfecha, al contrario, probablemente te deja agotada. Por eso te propongo 4 sencillos pasos para combatirla y poder ir algo más despacio por tu vida y por lo tanto prestando más atención a cada cosa que hagas. Enseguida notarás cambios en tu día a día, curiosamente dispondrás de más tiempo y no de menos, porque al centrar nuestra mente en una sola cosa, ponemos toda nuestra atención y ganamos en eficacia.

Primer paso: Enciende el FOCO.

Cuando estés haciendo algo, da igual lo que sea, acuérdate de encender el FOCO, eso significa que te comprometes contigo misma a poner toda tu atención en esa tarea, sea la que sea, para acabarla lo antes posible y bien. Una vez que termines lo que estás haciendo, empieza con la siguiente tarea que quieres o tienes que hacer. Te sorprenderás de los cambios.

Segundo paso: Identifica tus ladrones de tiempo.

Ya lo decían en el famoso libro “El arte de la guerra”, lo mejor es conocer al enemigo. Y nuestros enemigos son nuestros ladrones de tiempo. Cada una tiene los suyos y eso es algo que tendrás que identificar, pero atención, tienen mucho que ver con las jugadas de la mente o lo que es lo mismo estar en lo que voy a hacer después o en lo que ya pasó, pero que yo sigo dándole vueltas. Luego también están los mensajes que interrumpen en nuestro móvil o en la pantalla del ordenador…en fin se trata de identificar esos ladrones de tiempo, conocerlos para cerrarles la puerta en cuanto aparezcan.

Tercer paso: Empieza siempre por lo que más te cueste o te de más pereza.

Las tareas difíciles o las que no nos apetecen suelen quedar postergadas hasta que ya no hay más remedio. Te propongo que empieces por ellas y obtendrás doble satisfacción: por un lado te quitas de en medio lo que menos te gusta y al hacerlo lo primero y encender tu foco, seguro que lo haces más rápido y mejor con lo que dispones de más tiempo para dedicarlo a lo que tú quieras.

Cuarto paso: Delega 

Ah! ¿todavía no te has enterado que no tienes que hacer tú todo?

Pues ya es hora y bienvenida al arte de delegar.

Estoy segura que a lo largo del día has asumido en solitario un montón de tareas que pueden hacer otras personas. Sí, me da igual que sea en el trabajo o en casa. Examina lo que haces y mira a ver qué cosas puedes o quieres delegar. O bien porque se te dan peor, o porque perfectamente lo pueden hacer otras personas (IMPORTANTE: Tu pareja es otra persona). Esto te dejará más tiempo para dedicarte a aquellas cosas que se te dan mejor, en las que eres realmente buena y para las tareas que son importantes y prioritarias para ti.

Al final cuando nos centramos en lo que estamos haciendo poniendo toda nuestra atención en ello, tenemos la sensación de disfrutar más a fondo de cada una de las pequeñas cosas que nos acompañan. En uno de mis talleres, una mujer me dijo: paso tiempo con mi hija, pero tengo la sensación de no estar de verdad ahí, con ella cuando lo hago. Quiero estar más presente, no quiero perderme esos momentos mágicos.

Tu vida es mágica, es un regalo y merece toda tu atención.

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