Comunicándonos con Mindfulness

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Cada vez estoy más segura de que Mindfulness es una forma de vida, es una manera de ser y estar en el mundo. Cuando las personas vienen a un curso de Mindfulness muchas veces vienen buscando una herramienta para estar más relajadas, para reducir el estrés, para sentirse mejor. Y claro, llego yo y el primer día, les digo que lo lamento mucho, pero que a mi modo de entender Mindfulness no es una herramienta más, es una forma de vivir. Es elegir vivir consciente, es desterrar la ignorancia sobre una misma, sobre lo que sentimos, sobre lo que hacemos y también sobre cómo nos comunicamos y lo que comunicamos.
La comunicación es un don que tenemos los seres humanos. En Mindfulness hablamos del noble silencio y la noble palabra. Nos entrenamos en el silencio por muchos motivos, pero uno de ellos sin duda, es para luego dar relevancia a la palabra. Porque como casi todo lo que hacemos, también hablamos y escuchamos en automático. Es decir, que muchas veces no somos conscientes de lo que decimos y otras tantas, no somos conscientes de lo que oímos.
Comunicarse es un acto bello, es querer compartir con otra persona algo de ti. Por eso, desde Mindfulness practicamos, la comunicación consciente que es una comunicación asertiva o comunicación madura. Ponemos atención y consciencia en lo que sentimos, en cómo lo expresamos y cómo lo recibe la persona que nos escucha. Así mismo, cuando escuchamos, lo hacemos con plena atención, poniendo mucho más que los oídos a trabajar, escuchamos con todo el cuerpo, con todo nuestro ser. Y desde esa escucha profunda, que respeta, que no interrumpe, que no juzga, desde ahí, se produce el milagro, porque esta manera de escuchar alivia el sufrimiento.

El milagro no es caminar sobre el agua
El milagro es caminar sobre la tierra verde
en el presente, para apreciar la belleza y la paz
de que se dispone ahora. Thich Nhat Hanh

En el enfoque de Mindfulness también hablamos del habla amorosa y compasiva. Sabemos que las palabras pueden generar felicidad y amor o por el contrario sufrimiento. Así que por eso nos gusta preguntarnos antes de hablar….esto que voy a decir, ¿alimenta la alegría, promueve la armonía y la comprensión mutuas o por el contrario genera conflicto y desequilibrio?.
Nos entrenamos también en abrir un paréntesis antes de hablar si me siento invadida de ira. La ira es sana si responde a una necesidad básica de auto-cuidado, pero muchas veces, tiene otras causas o simplemente tapa un sentimiento más profundo. Por eso, pararnos para respirar y valorar si lo que vamos a decir mejora la situación, es  sin duda, ampliar el margen de nuestra libertad.

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