Cosas que pasan mientras meditas con mindfulness

¿Qué puede suceder durante una meditación mindfulness de 30 minutos?

meditación mindfulness

En mindfulness practicamos un tipo de meditación que se llama Vipassana, que significa la “visión clara de las cosas”. Lo que hacemos es observar momento a momento lo que va sucediendo, tanto a nivel del cuerpo y sus sensaciones (la parte física), a nivel más interno, (la parte emocional), a nivel mental (pensamientos, fantasías, imágenes mentales) y a nivel externo, (el mundo que nos rodea), observando también los sonidos, los cambios de luz, el aire etc. La clave es no rechazar nada, incluir absolutamente todo lo que sucede durante ese tiempo en el que permanecemos en la quietud de la postura, momento a momento, instante tras instante.
Lo que ocurre, es que esto que parece sencillo, en la práctica no resulta tan fácil y por eso, es ya célebre entre las personas que nos dedicamos a entrenar esta forma de ser y estar en el mundo, la frase de Jon Kabat – Zinn, creador de los programas MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction) “no tiene que gustarte ni resultar agradable, tan solo tienes que hacerlo”.
¿Y por qué hacerlo quizás te estés preguntando? La respuesta es que funciona. Sí, el entrenamiento en mindfulness tanto en su aplicación a la vida cotidiana, como con la práctica formal de meditación, funciona y consigue una reducción importante en todos los síntomas asociados al estrés, y por supuesto, nos aporta una forma de afrontar la vida más amable, curiosa y compasiva, que a la larga mejora nuestra relación con los demás y con el mundo.
Pero volvamos al título de este artículo, por si todavía te estás preguntando ¿qué sucede en una meditación mindfulness de 30 minutos, incluso de menos?
Lo más normal es que empecemos por prestar atención a la postura que hemos elegido para meditar, así que de repente notas los pies con sus diez deditos así como apretujados en los calcetines, luego si como es mi caso, a veces te duelen las rodillas, en seguida te dan un toque de atención y te dicen: hola, estamos aquí y lo vas a notar….. así poco a poco y en un repaso rápido, te haces consciente de cada una de las partes de tu cuerpo, por las que a veces resulta agradable pasear aunque sea mentalmente y otras que preferirías obviar que existen.
Luego empezamos a notar de manera más consciente la respiración, y vaya!, esto de respirar está guay, sientes las sensaciones de la respiración en partes del cuerpo que ni sospechabas, que no os las cuento, para que lo practiquéis…. pero de repente, a lo mejor, esto de respirar conscientemente no resulta tan guay y, sientes que te agobias, quizás te aburres y entonces, ¡atención!, entra en juego la mente y te presenta un maravilloso pensamiento del tipo: “jo tía, vaya rollo, ¿es que crees que no tienes nada mejor que hacer?, pues yo te lo voy a recordar, y entonces, ni respiración ni sensaciones en los dedos de los pies, simplemente la mente empieza a presentarte un montón de pensamientos que surcan como torbellinos tu cerebro, y algunos tan surrealistas como: se te ha olvidado ponerte desodorante en la axila izquierda, o, quizás no?; o escuchas una canción que te gusta en tu cabeza y la cantas mentalmente pero en estéreo; o, tienes que hacer esa llamada tan importante; no te olvides de buscar ese artículo que necesitas…….en fin, un poco de to!
Otras veces, mientras estás repasando las sensaciones que tienes en la espalda en ese momento, notando el roce de la ropa en la piel, quizás la respiración…..la mente te ofrece una fantástica y adictiva película en forma de fantasía, así que como si te sentases en la butaca de un cine, empieza la sesión, y unas veces es una comedia, otras un peli de terror, pero en cualquier caso, te quedas ahí un rato hasta que en un momento de mindfulness, te das cuenta de que no estabas atenta, que la mente te la ha vuelto a jugar, y entonces con cariño, con amabilidad y con mucha paciencia, vuelves a abrir la atención a las sensaciones de la respiración, al cuerpo, y también por qué no, a los sonidos externos, intentando no juzgar y por lo tanto, dejando que tanto el berrido del niño del tercero, como el ulular de las palomas o el rugir de una moto en la calle, entren en el campo de tu conciencia para salir sin hacer ruido.
Y esto queridas amigas y amigos, es mindfulness, aprender a estar con lo que surja, con la experiencia del momento presente, sin juzgar. Luego la vida cotidiana te lo agradecerá, y podrás afrontar cualquier situación con mucha más calma

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