Emociones con perspectiva de género

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¿Estás segura de lo que sientes?

Cuando doy charlas sobre coaching emocional, gestión emocional, desarrollo personal o empoderamiento, siempre defino algo de lo que se habla mucho últimamente. Lo que ocurre, es que cuando lo hago, noto las caras de asombro de las personas que me están escuchando en ese momento. Son caras de asombro porque les parece increíble que cuando hablamos de inteligencia emocional, nos refiramos simplemente al hecho de darnos cuenta de lo que sentimos y cómo lo podemos gestionar de la forma más favorable para nosotras y, darnos cuenta también, de lo que puedan estar sintiendo las personas con las que nos relacionamos, para desde ahí, poder interpretar de manera más acertada su comportamiento o actitud.

También les sorprende, (y reconozco que en esto soy sargentona), sargento mujerque no hable de control emocional. Nunca me escucharéis decir que hay que controlar las emociones. No, las emociones hay que gestionarlas, ni controlarlas, ni reprimirlas…..tan solo gestionarlas. Y esto pasa necesariamente por darnos cuenta de lo que estamos sintiendo. Luego ya decidiremos qué hacer con eso que sentimos, porque aquí, las opciones también son muy variadas.

Volviendo a la perspectiva de género, que como sabes si sueles seguirme, es la base desde donde trabajo, es poner esa mirada curiosa hacia las mujeres y a todo lo que se le supone a la mujer en nuestra sociedad. Una mirada que nos identifica como sujeto, y que por lo tanto, nos permite darnos cuenta de las diferencias. Significa también, desterrar el genérico masculino que tanto le gusta a nuestro lenguaje académico y empezar a mirar a hombres y a mujeres como seres humanos diferentes con derecho a disfrutar de la vida en igualdad de condiciones. Es la mirada que nos permite replantearnos muchas cosas en nuestra vida, muchos “debería” que hemos aprendido sin darnos cuenta, que a veces sin darnos cuenta, también nos impiden ser más felices.

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Pues bien, ¿cómo podemos aplicar la perspectiva de género, esa mirada peculiar, a las emociones?

Lo primero es darnos cuenta de que pertenecemos a una familia, en la que nos criamos, aprendemos, crecemos, luego vamos al colegio, al instituto, a la universidad, también vemos la televisión, películas, leemos libros….todo esto, constituyen lo que en sociología se llaman agentes de socialización, que para que nos entendamos, son los vehículos que utilizamos a lo largo de nuestra vida para vivir como hombres o mujeres en nuestra sociedad. De ahí aprendemos muchas cosas, son nuestros modelos para casi todo, y es verdad, que luego (menos mal), también lo vamos pasando todo por nuestro filtro personal y llenamos nuestra vida de matices y colores. Por lo tanto, el mundo emocional no se queda al margen.

Desde que somos pequeñas, a las niñas y a los niños se nos enseña (de manera indirecta sin que nos demos cuenta), a mostrar más unas emociones y menos otras. Por ejemplo: las mujeres tendemos a mostrar muchas más tristeza que enfado. ¿Significa esto que nos enfadamos menos?, NO, lo que significa es que muchas veces cuando lo que siento de verdad es enfado, me siento triste, expreso tristeza, por eso, nos dan ganas de llorar, de retirarnos a un rincón, de estar solas…… Pero si nos diésemos permiso y con ayuda especializada nos entrenásemos, nos daríamos cuenta de que muchas veces cuando aparece la tristeza, lo que estoy es enfadada. Enfadada con mis hijos, que pasan de mi y me siento como una asistenta que les cuida por horas. Con mis compañeros de trabajo para los que parece que solo soy visible cuando tienen que pedirme cosas y nunca se ocupan de si estoy bien o necesito ayuda. Con mi pareja que no es capaz de verme cuando me mira…… pon tantas situaciones como quieras.

Nos cuesta enfadarnos porque cultural y socialmente está penalizado. Cuántas veces hemos oído: no te enfades que te pones fea; con ese mal humor no te va a querer nadie, cada día estás más mandona; las mujeres que se enfadan, que dicen lo que quieren no gustan…..

A los chicos les cuesta más mostrar la tristeza y suelen camuflarla con enfado. Nadie quiere oír o sentir que es débil porque se pone triste, ni menos hombre……

Así que te vuelvo a preguntar: ¿estás segura de lo que sientes?, ¿crees que es posible que cuando sientas tristeza, lo que tengas es un enfado que no sabes cómo expresar? Ya sabes, indagamos en nuestras emociones con perspectiva de género.

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