Hablando de la anorexia desde el amor

corazón en mano

Hablando desde el amor para compartir una experiencia muy íntima, un pequeño relato sobre una etapa de mi vida pintada de gris. Hace un año aproximadamente acabé de escribir una historia que desde hoy quiero empezar a contar al mundo y que se resume en lo siguiente: Yo un día dejé de comer y así comencé mi vida como anoréxica, rechazando alimento físico y emocional, hasta que aprendí a quererme.

Comparto contigo la presentación de lo que espero, deseo y estoy segura será pronto un libro.

Presentación:
La realidad es aquello con lo que te identificas

Querida lectora, querido lector, te doy la bienvenida a una historia real muy humana. Una historia, como tantas otras, de avances y de superación, de caerse y levantarse. Una historia que tiene como hilo conductor la imagen que tenemos de nosotras mismas y como contexto la comida con uno de los trastornos alimentarios más frecuentes en nuestros días: la anorexia.

Y como en todas las historias hay personajes protagonistas. En esta historia, sobre todo me centraré en uno, yo misma. Te voy a a contar la mi historia desde donde alcanzan mis recuerdos. Una historia de amor y de odio, de deseos, de necesidades no cubiertas, una historia que podría ser tu historia si le cambias los nombres y algunos personajes.

Y quizás te preguntes, ¿quién te habla ahora? y la respuesta es bien sencilla. Una mujer madura que reconstruyó su identidad para ser feliz, para acompañar a otras personas en su búsqueda de la felicidad.

Me llamo Belén, tengo 45 años, mido 1,65 m y en este momento peso aproximadamente unos 63 o 64 kg. Soy madre de una niña adolescente y maravillosa, cuya presencia me hace sentir llena de dicha, soy amante de mi marido y amiga fiel de mis amigas y amigos. Cada día cuando me levanto por las mañanas, me siento bendecida, siento gratitud por estar viva y me comprometo a honrar mi vida, mi cuerpo, mi mente y mis emociones. Cuando me miro al espejo después de lavarme la cara con agua bien fresquita, me miro unos segundos a los ojos, esos ojos que me acompañan desde que nací, esos ojos que no me engañan aunque yo quiera, y me digo: Belén, todo está bien. Es un instante, un instante en el que me reconozco a través de mi mirada, una mirada que va madurando, pero que sigue manteniendo la juventud si yo se lo permito. Y así, desde esa bienvenida, acepto que mi mirada recorra mi cara, vea mis pecas, las manchas de mi piel y las acepte como un síntoma de madurez, de esa vida vivida. Miro las arrugas que van surcando mis ojos, sin juzgarlas, sin juzgarme, aceptando el paso del tiempo, y continuo recorriendo el resto de mi cuerpo, mis pechos ya no tan tersos, pero sabios, mi vientre y sus cicatrices, me giro y todo lo que veo me gusta, sí, me gusto, me acepto desde la “imperfección”, me reconozco y desde ahí lo hago bello y deseable.
Que bello acto de amor conmigo misma cada mañana. Lo venero, créeme, pronto sabrás por qué lo digo.
Ese amor sentido, me da fuerzas cada día para ser quién quiero ser, para romper moldes o adaptarlos a mi manera para que me sienta cómoda. Ese amor, es el que me permite asumir retos, salvar obstáculos y dialogar con mis miedos, con mis fantasmas. Desde ese amor, vivo mi vida como un regalo precioso, como lo son cada una de las personas que la comparten conmigo. Es desde ese amor como puedo vencer los días grises, llenos de nubes negras que parecen querer acabar conmigo, esos días en los que quieres tirar la toalla y rendirte. Es ese amor el que me hace sentir capaz, poderosa, desde el que obtengo permiso para equivocarme y para perdonarme y pedir perdón.

Nacimos para ser reales y no perfectas

Es un amor muy preciado, que me costó mucho tiempo conseguir, pero ahora sé que es la clave de la felicidad y no permito que se vaya de mi lado.
Pero no siempre fue así…

Bueno, pues hasta aquí la presentación. Te comento, que me gustaría incorporar en la historia a otras protagonistas, porque mi experiencia me dice, que somos muchas con historias parecidas caminando por ahí.  Por eso, si has llegado hasta aquí y en algo te has sentido identificada, puedes ponerte en contacto conmigo a través del email: belen@coachingcongenero.com y te cuento cómo lo hacemos. Gracias de corazón y a quererse.

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