Iluminando con luz propia

Jul 23, 2015 by Belen Category: Blog, mujer 0 comments Tags: coaching, coaching con género, foco, mujer

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Durante muchos años he presumido de poder hacer varias tareas a la vez, y ser capaz de tener muchas cosas en mi mente con capacidad de gestionarlas y no se tú, pero yo me sentía súper eficiente, como una especie de súper mujer. Además me percibía reforzada en mi ser de mujer, porque como sabes, se supone que la capacidad de poder atender a varias cosas al mismo tiempo es una cuestión del género femenino.

Pues bien, últimamente estoy dejando de lado esa capacidad, porque me encuentro en una etapa de mi vida en la que necesito estar más centrada, con el foco bien puesto y a tope de luz para no desviarme del camino que tengo que recorrer, para llegar donde quiero llegar.

¿Significa esto que ya no dispongo de esa capacidad? pues efectivamente no, pero en esta etapa de mi vida no la necesito, más bien, la considero una fuente de distracción.

Esta reflexión que he hecho y que ahora estoy compartiendo contigo, me ha llevado a investigar un poquito para saber de dónde puede provenir esta capacidad o esta manera de relacionarnos con el mundo. Y hete aquí, que me he encontrado con los trabajos de la psicóloga Jean Shinoda Bolen, que nos habla de dos tipos conciencia o para que nos entendamos mejor de dos tipos de ser y estar en el mundo al alcance de todas.

Ahora bien, es cierto que por nuestra personalidad, tenemos preferencia a identificarnos con una más que con otra.

Por un lado está la conciencia difusa. Tener una conciencia difusa, es como tener una lámpara en el salón que da luz ambiente. Es una lámpara que irradia una luz difusa que llega a muchos sitios a la vez, pero no ilumina bien ninguno en especial. Es el tipo de conciencia dominante en las mujeres que estamos enfocadas a las relaciones. Por ejemplo, mujeres que nos identificamos con nuestro papel de madre (pendientes de los hijos a todas horas), o de esposa (atentas a las necesidades y los gustos de nuestras parejas), o cuando estamos muy pendientes de nuestras amistades, etc

La otra conciencia, es la conciencia enfocada. Esta, es del tipo foco de luz directa para iluminar bien un cuadro, o en el sillón de lectura. Es una conciencia potente y necesaria cuando se quieren conseguir objetivos concretos. Y muy útil en época de cambios personales o laborales.

Como te estarás imaginando, estas dos formas de estar en el mundo, no son incompatibles, pero sí tenemos que poder activar cada una en su momento concreto. Por ejemplo, si me he comprometido a entregar un artículo y además quiero hacerlo, tendré que activar mi foco para dejar de prestar atención al resto de tareas y relaciones durante el tiempo que necesite para poder hacerlo bien, sin sentir el estrés de no llegar a todo.

Por el contrario, si tengo y quiero ir al parque con mis peques, será genial activar la conciencia difusa que me permitirá estar leyendo un libro y al mismo tiempo prestar atención a lo que ocurre a mi alrededor.

Al final, lo importante es saber que podemos iluminar con luz propia y activar una u otra forma según nos interese y sobre todo, no sentirnos mal por ello.

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