Meditar no es lo que estás pensando

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Meditar es mindfulness y consiste en estar presente, alerta, despierta.

Acabo de regresar de hacer un retiro de meditación y plena conciencia con los monásticos de Thich Nhat Hanh, líder espiritual reconocido en todo el mundo por sus enseñanzas sobre el arte de la plena consciencia o mindfulness. Así que hoy por la mañana he sentido que me apetecía hablaros un poco de mi experiencia con la meditación.

Cuando empiezo un taller o curso de mindfulness hago mucho hincapié, en que la meditación no es relajación, no es dejar la mente en blanco, no es evadirnos.
Meditar como se propone desde el enfoque de mindfulness es el arte de estar presente.
Meditar es como dice Thay, “un encuentro sereno con la realidad”, sea lo que sea que esa realidad me esté mostrando en el momento presente. Y quizás te estés preguntando, ¿de qué está hecha esa realidad con la que nos encontramos al meditar? Pues de todo, absolutamente todo lo que acontece en nuestra vida. Por eso, nos miramos, vemos y sentimos todo lo que nos rodea, el aire, la tierra que pisamos, la sensaciones que nos produce en la piel, lo que bebemos, lo que comemos, lo que escuchamos y lo que decimos. Pero sabemos, que nuestra vida no está hecha solo de lo que nos rodea y percibimos a través de nuestros sentidos, si no que también tenemos muy presente todo lo que pensamos. Los pensamientos que elaboramos sobre todo eso que vemos, oímos y sentimos, así que también son objeto de observación cuando meditamos. Sin embargo, si nos quedásemos ahí, estaríamos dejando de lado algo muy pero que muy fundamental para nuestra vida, me refiero a las emociones, a todo lo que sentimos, nuestra ira, nuestro miedo, nuestra alegría, nuestra paz, nuestra inseguridad o nuestro amor. El mundo emocional, nuestras emociones al igual que los pensamientos, están impregnando toda nuestra vida, así que por supuesto son invitadas a nuestra sala de estar durante la meditación y con ellas tenemos también un encuentro sereno.

Porque meditar es estar con la experiencia de lo que haya, observando y acogiendo de manera amable, amorosa y compasiva lo que sea que suceda, dentro y fuera de nosotros.
Por eso la meditación puede ser una experiencia agradable o no. A veces meditar es como un paseo tranquilo por un campo soleado y apacible y otras veces, meditar es pasear por un campo pedregoso en medio de una tormenta. Y todo está bien, porque lo que la meditación nos aporta es presencia en nuestra vida. Nos aporta autoconocimiento y sabiduría para tomar mejores decisiones. Nos da las claves para vivir una vida más amable con nosotras y con las personas que nos rodean.

Meditar es un encuentro cara a cara con nosotros mismos, tal y como dice la poesía que comparto.

La meditación es como mirarse al espejo y re-conocerte.
Encontrarse con una misma, con uno mismo, cara a cara.
Es sentirte y abrazarte.
Dolerte y consolarte.
Perdonarte y comprenderte.
Reconciliándote con lo más profundo de ti.
Mirando con claridad tu mente y pidiéndole un instante de descanso y paz,
Para encontrar tu corazón.
Y allí, una vez allí quedarte un rato eterno, nada más.
Un instante para tomar aliento y volver a
Sentirte y abrazarte.
Dolerte y consolarte.
Perdonarte y comprenderte.
Reconciliándote con lo más profundo de ti. (Poesía de Belén García)

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