El miedo a ser rechazada: coaching con género

niña caminando

Hoy vamos a hablar del miedo a ser rechazada. Pocas veces nos paramos a pensar o a sentir porque ya sabes lo bien que funciona nuestro cerebro y su magnífico piloto automático. Desde luego es un fuera de serie que nos permite hacer casi sin darnos cuenta un montón de cosas. Pero hoy quiero que tomemos conciencia. Hoy quiero que te dediques unos instantes para darte cuenta de cuál suele ser el motor de tu vida. Unos instantes para tomar conciencia, de si cuando tomas decisiones eliges y decides porque es lo que deseas hacer o rechazar, o por el contrario, decides y eliges porque sientes miedo a ser rechazada.

Aquí es donde le vamos a poner una mirada con perspectiva de género. Este es el momento de ponernos las gafas que nos permitirán traer a la conciencia del aquí y ahora lo que por obvio nos pasa desapercibido.

Dice una de mis maestras, la filosofa feminista Celia Amorós que las mujeres estamos heterodesignadas, que es el OTRO (entendido este como sociedad, como machismo, como patriarcado, como costumbre, como hábito….) quienes nos dice a las mujeres cómo tenemos que ser mujeres, cómo es aceptable vivir, vestirnos, ser madres, amantes, profesionales, amigas….cómo disfrutar de nuestra sexualidad, lo que está bien y lo que no…..

Claro, si tomamos conciencia de esto de repente te das cuenta de que no somos tan libres, que a lo mejor, resulta que mi margen de libertad es más pequeño de lo que pensaba, porque si me salgo de esos límites de lo “correcto”, me van a rechazar. Y asumir esto, no es fácil, al contrario, puede ser una tarea titánica.

Es cierto que han cambiado muchas cosas, que cada vez somos más las mujeres que elegimos vivir la vida que queremos, pero aun así, (y ahora hablo en primera persona) a veces tengo la sensación de que a muchas mujeres nos da miedo sentirnos rechazadas, no aceptadas, desde luego a mi sí. Y eso, sea en el ámbito que sea.

Es como un miedo de género, ancestral, transmitido de generación en generación, con el que tenemos que lidiar. Porque puede darse el caso, y es más habitual de lo que parece, que el rechazo venga incluso de una misma. Es ese momento en el que una parte de ti quiere cambio, aire fresco, romper cadenas, ponerte el mundo por montera en expresión coloquial y otra parte de ti, te dice no, cuidado…..si lo haces, tendrás que aceptar la posibilidad de ser rechazada, juzgada, señalada.

Las normas y las mujeres, las mujeres normalizadas…..cuánto que cambiar.

Cuánta presión sobre las mujeres, presión de la sociedad, presión de la familia, presión de las amigas. Qué poco margen tenemos para el cambio, para salirnos de la norma y cambiar la norma….cuánto dolor a veces, cuánto esfuerzo.

Darnos cuenta es el primer paso……tomar conciencia y decidir cómo queremos ser mujer, tomar las riendas de nuestra vida y de nuestra individualidad. Y hacerlo acompañadas, en un espacio de confianza que nos permita sacar todos los miedos….a veces muy profundos y transmutarlos para obtener la energía necesaria para avanzar, es un paso necesario. ADELANTE, nos vemos en el camino…..Yo iré de rosa.

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