Momento presente, momento maravilloso

momento presente
Son casi las 11 de la mañana de un día frío como de otoño, a pesar de ser 8 de agosto. Estoy en la parte de atrás de mi casa de Segovia, rodeada de arboles. El cielo está cubierto de nubes y sin embargo poco a poco empiezan a abrirse pequeños huecos de cielo azul. Siento como un escalofrío recorre mi cuerpo, respiro profundamente y me conecto de nuevo en el aquí y el ahora.
Hace un mes estaba en el Perú, a las afueras de la ciudad de Lima, en un municipio muy humilde llamado Villa el Salvador. El cielo de Lima en invierno está casi siempre cubierto de una gran nube gris que a penas deja ver el sol, y sin embargo cuando por pocos instantes un día aparece, su brillo es maravilloso y su calor se siente por todo el cuerpo. Hace un mes estaba rodeada de voces de niños y niñas, muy distinto del silencio que hoy me rodea….El momento presente, lo único que de verdad vivimos, solo respiramos en el momento presente, justo en este instante. Hace un mes mi momento presente era muy distinto. Cada día en la casa Hogar “Corazón de Jesús” mi vida se conectaba con la vida de Alexandra, Ángela, Isabel, Raizza, Marleni, Liz, María, Ruth, Vanessa Patricia, Maite, Vanessa Milagros, Yessenia, Ivana, Isaías, Deybis, Franco, Juan, Mauricio, Gabi y Lionel. La rutina de cada día, ir a por el pan, preparar los desayunos, levantarlos, ayudarlos a vestirse, preparar las mochilas, ir al colegio, hacer los deberes, jugar un rato, enfadarnos, alegrarnos, perdonarnos, abrazarnos, querernos…ver un rato la tele, acostarnos…me hacía estar conectada continuamente en el momento presente, y no es que no tuviese mucho tiempo “libre”, que también, si no que mi entrenamiento en Mindfulness me ha ayudado a conectarme con el aquí y el ahora. Por eso en este momento que inevitablemente recuerdo la maravillosa experiencia que he podido vivir, una experiencia de entrega a los demás, en la que sin perderme, me he encontrado una y otra vez, auténtica sin máscaras ni abalorios, me siento extraña. Mi mente recuerda los momentos vividos y los hace presente y entonces me conecto de nuevo con la emoción de alegría por haber conocido a estos niños y niñas y de tristeza por estar ahora a tanta distancia de ellos. El momento presente nos ayuda a liberarnos del apego, de esa sensación de conexión eterna con algo o con alguien, una conexión que no es saludable ni para quien la siente ni para el objeto de apego. El momento presente es liberador, nos permite colocar los sentimientos en su justa medida, respirando para volver aquí y ahora, levantar la vista y ver correr las nubes sintiendo el aire fresco en la cara, mirar como se mueven las hojas de los arboles y sentir la dicha de la vida.

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