Practicando mindfulness: hacer una pausa

parentesis

Hacer una pausa para “Parar y ver”, dos palabras mágicas en nuestros días. Parar es complicado, casi no sabemos hacerlo a no ser que nos paren….y aún así, nos resistimos. Parar, podemos pensar que es no hacer nada, asociarlo con la pasividad, con la falta de acción, incluso con falta de interés. Nos cuesta parar, no sabemos hacerlo ya. Desde la infancia nos enseñan a hacer muchas cosas, se ve mal, esto de no hacer….y así crecemos, cargadas de capas y capas de hacer….cada vez más cosas, cada vez más deprisa. Vivimos con tanta aceleración que el tiempo no nos llega….Una afirmación muy común en nuestros días en esta sociedad de la prisa, donde todo es para antes de ayer y en el que el tiempo se mide por la rapidez que nos imponen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
Claro!, en este contexto, la propuesta de hacer una pausa, que nos hace Mindfulness, es absolutamente revolucionaria. Tan revolucionaria, que algunas de estas empresas punteras de la información digital, lo están poniendo en práctica.
Porque si no hacemos una pausa y paramos, no vemos…..así es aunque te parezca mentira. Mirar si miramos y por nuestra retina pasan personas, cosas, películas….pero no las vemos. Porque Ver, también es un arte que solo puede hacerse desde la quietud. Mirar y Ver el mundo y a los demás y sobre todo, vernos a nosotras mismas. Gran tarea pendiente sobre todo para las mujeres y también para muchos hombres.
Jon Kabat – Zinn dice en su primer libro “vivir con plenitud las crisis”, que “mindfulness es un acto radical de cordura, amor y compasión hacia uno mismo”. Porque no podemos Ver al otro, si no nos vemos a nosotros mismos, si no re-conectamos con nuestro ser más profundo. Este es el más bello acto de amor, y solo desde ahí se puede Ver.
Porque ver desde Mindfulness implica una mirada que siente, que acompaña, que no juzga o al menos, que se da cuenta de que lo está haciendo. Implica una mirada paciente y comprensiva, que no impone ritmos, que respeta, que comprende.
Pararse, hacer una pausa, abrir un paréntesis y sentirse, es un acto de rebeldía que requiere, intención, constancia y energía. Una conexión con el momento presente, que es el lugar en el que transcurre la vida, todo lo demás es ilusión. Hago una pausa para ver y sentir todo, no selecciono solo los momentos divertidos y agradables, no, este compromiso implica abrir los ojos del corazón a la totalidad, sea esta agradable o desagradable. Y si hacemos esa pausa y nos dejamos sentir, la fuerza que emerge de ese paréntesis es profundamente liberadora, incrementando nuestra capacidad para responder y no reaccionar. Y solo desde esta conexión profunda con el momento presente se puede avanzar en una dirección armónica y saludable.

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