Autoboicot con perspectiva de género

mujer ojos y abanico

Hoy vamos a hablar sobre el autoboicot, y lo vamos a hacer con perspectiva de género. Por ello antes de entrar en faena, quiero comentaros algo que dice una de mis maestras, la gran antropóloga feminista Marcela Lagarde en su obra “Para mis socias de la vida”. Ella   dice que hay un componente muy importante que acompaña al machismo en la sociedad, y es la misoginia. Sí, ya sabes, esa insana costumbre de minusvalorar todo lo que respecta a las mujeres, y que muchas veces conlleva también una cierta hostilidad hacia las féminas.

Por ejemplo, parece estar legitimado meterse o criticar o reírse de las mujeres feas, porque son feas y ya está, o de las mujeres gordas, por la misma razón. Y estarás conmigo, en que esto es bastante común.

Pero lo más grave y aquí está el objetivo de mi artículo, es que cada una de nosotras, también hemos aprendido a minusvalorar lo femenino y, lo peor de todo, a hacerlo con nosotras mismas.

Como dice Lagarde: “Nos desvalorizamos, nos minimizamos, no confiamos en nosotras, nos hostilizamos, nos descuidamos, nos agredimos a nosotras mismas”.

¿Cómo lo hacemos?

De múltiples y variadas maneras. Yo tengo mi propia experiencia pero para no resultar demasiado egocéntrica, os diré que es algo que se repite en muchísimas de las mujeres con las que voy compartiendo el camino de la vida.

Nos decimos lindeces del tipo: qué tonta soy!, voy a ser incapaz de hacerlo!, soy torpe!, soy una inútil!, seguro que todo el mundo piensa que voy fatal!, yo no sé!, yo no puedo! qué estúpida soy!, voy fatal!, soy la peor! todo me sale mal! todo el mundo se va a dar cuenta de que no valgo!

Vamos que no son palabras que nos llenen de energía y de poder sino todo lo contrario: son ejemplos de un auténtico autoboicot con perspectiva de género.

La buena noticia es que podemos cambiarlo.

Primero dándonos cuenta de ello. Es muy posible que al leer el artículo te hayas reconocido en alguna de las frases memorables, o quizás hayas recordado alguna otra maravilla que sueles decirte de tu propia cosecha. Sea como sea, vamos a cambiarlo, vamos a acabar con ese autoboicot.

La clave es pillarte, sí, estando al acecho de lo que te dices. Es como cuando te dicen: relájate y mira a ver qué pensamientos aparecen, entonces, es muy probable que al principio no aparezca ninguno, porque tu mente sabe que la estás vigilando. Pues algo así.

Ponte al acecho con tu propio pensamiento, con tu diálogo interno. Y cada vez que te pilles, zas! atrápalo y corta el rollo. Al principio cuesta, pero luego te empiezas a dar cuenta enseguida y puedes rectificar para decirte otra cosa, o por lo menos dejar de machacarte.

Lo único que conseguimos autoboicoteándonos, es impedirnos brillar como podemos brillar. Porque todas y cada una de nosotras somos únicas y valiosas.

Somos distintas y llenas de cualidades, así que ya es hora de gritárselas al mundo.

A partir de hoy empieza a decirte: voy a poder!, hoy seguro que lo consigo!, me siento estupenda!, como me favorece este color!, hoy me han salido un montón de cosas bien …

Además recuerda aquello que decíamos en el juego del escondite: “por mi y por todas mis compañeras, pero por mi la primera”. Pues eso…..hazlo por ti y por todas.

¡Porque Tú lo vales!

Sorry, the comment form is closed at this time.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies. Si continúa navegando acepta nuestra política de cookies.