Vacío fértil con perspectiva de género

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Llevo algo más de un año dedicada al acompañamiento profesional de mujeres que quieren avanzar en su desarrollo personal. Lo hago fundamentalmente a través del coaching emocional, aunque también utilizo técnicas y herramientas de distintas disciplinas con las que me siento cómoda. Por eso viajo acompañada de la Programación Neurolingüística (PNL), de la Terapia Gestalt y por supuesto del Mindfulness.

Pues bien, durante este periodo dedicada al coaching con perspectiva de género, veo una y otra vez algo que en la psicoterapia Gestalt se denomina vacío fértil.

Imaginaos por un momento una mochila. Cuando me llaman para pedirme una cita e iniciar un proceso de coaching, la mujer que se sienta enfrente de mi, viene con una mochila llena, a veces increíblemente llena de todas las cosas, creencias, valores, modos de hacer, personas, limitaciones, deberías, fortalezas…..en fin, todo lo que hasta ahora le ha servido para vivir. Sin embargo, todo eso que lleva en su “pesada mochila” (digo pesada, porque cuando trabajas desde la perspectiva de género, esa mochila suele serlo), ya no le sirve, quizás en un momento concreto servía o no pesaba tanto, pero ya no, y por eso entre otras cosas, está sentada enfrente de mi.

mujer con mochila

Daros cuenta de que cuando la mochila está tan llena y nos pesa tanto, solo tenemos energía para arrastrarla, no nos quedan fuerzas ni motivación para avanzar soñando futuros en los que vivir más plenamente.

Esto nos provoca una sensación de pesadez, de descontento difuso al que nos cuesta ponerle nombre y que nos impide hacer planes, sonreír más a menudo, sentirnos atractivas, válidas y eficaces.

Pues bien, una de las tareas importantes a las que dedicaremos tiempo durante el proceso de coaching, es a mirar dentro de esa mochila para tomar conciencia de lo que hay y luego decidir qué hacer con eso.

Es un proceso minucioso que hay que hacer con atención para distinguir bien, si lo que hay en la mochila, es de verdad mío, o más bien, alguien (mamá, papá, amigos/as, la sociedad), nos lo ha puesto. Y suele haber, creedme muchas cosas puestas en nuestra mochila, muchas cosas que OTRO ha puesto, sobre cómo ser mujer, cómo ser madre, cómo ser trabajadora, cómo estar guapa, cómo tengo que tener mi cuerpo, cómo envejecer, cómo amar, cómo disfrutar del sexo……la lista puede ser interminable.

Y suele ocurrir, que llegamos a un momento en el que lo que tenemos es vacío.

Por un lado, nos hemos despojado de todo aquello que no nos sirve, porque al tomar conciencia, al asumirnos responsables de la vida que tenemos y sobre todo de la que queremos tener, las mujeres solemos empezar a prescindir de muchas cosas.

Y este momento mágico lo llamamos vacío fértil. Es como un renacer.

mujer vacío fertil

Y es un vacío fértil, porque lo que hemos hecho, es dejar hueco, liberar espacio para llenarlo de cosas, ideas, creencias, estilos de vida, que me nutran. Para llenarlo de personas y proyectos nutritivos que me hagan sentirme mejor. Por eso no es un simple vacío, o un vacío estéril que no nos sirva, es: un maravilloso vacío fértil.

Ahora bien, no es una etapa fácil del proceso de coaching, es un momento intenso en el que podemos sentir vértigo al asomarnos a ese vacío y tener la sensación de que nos hemos quedado sin nada. Por eso, en ese momento, la fe en nuestra vida, en nuestro crecimiento personal y la confianza en la persona que nos acompaña, es fundamental.

El vacío fértil, es el momento en el que podemos elegir ser quienes queramos ser. Es el momento de decir que NO a muchos deberías que llenaban nuestra mochila y, es el momento de decir que SI a todo lo que siento que me va a hacer más feliz y dichosa.

Seguimos avanzando

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